Cómo entender una corrida de toros: guía sencilla para principiantes
Resumen rápido
En pocas palabras: una corrida comienza con el paseíllo y se divide en tres tercios: varas, banderillas y muleta. El público valora especialmente el temple, el mando, la ligazón, la colocación y la personalidad del torero. La faena termina con la suerte suprema y la autoridad de la plaza decide los trofeos.
Para quien entra por primera vez en una plaza, una corrida puede parecer una sucesión de movimientos difíciles de interpretar. Sin embargo, el festejo sigue una estructura concreta. Conocerla permite comprender qué está ocurriendo, qué intenta conseguir el torero y por qué el público reacciona de determinada manera.
Antes de comenzar: el paseíllo
El festejo se abre con el paseíllo, el desfile de quienes participarán en la lidia. Al frente aparecen los alguacilillos y, detrás, los matadores o novilleros. A continuación desfilan sus cuadrillas: banderilleros, picadores y personal de plaza. Es una presentación ceremonial y también una forma de ordenar a los participantes.
La salida del toro y el recibo con el capote
Cuando se abre la puerta de toriles, el torero observa la salida del animal: su velocidad, dirección, manera de fijarse en los engaños y respuesta al movimiento. Con el capote se realizan los primeros lances. Uno de los más conocidos es la verónica, ejecutada llevando la embestida mientras el torero sostiene el capote con ambas manos.
Este comienzo no es sólo ornamental. Sirve para descubrir las condiciones del toro y plantear el resto de la lidia.
Primer tercio: varas
En el tercio de varas intervienen los picadores a caballo. El encuentro permite medir la acometividad y fuerza del toro, además de preparar físicamente su embestida para las fases posteriores. Los toreros de a pie colocan al animal y realizan quites con el capote.
Segundo tercio: banderillas
Los banderilleros colocan normalmente tres pares de banderillas. Su objetivo tradicional es reavivar y equilibrar la embestida. Aquí se valoran la precisión, la exposición y la capacidad de salir limpiamente del encuentro.
Tercer tercio: la faena de muleta
Es la parte más reconocible. El matador utiliza la muleta para construir la faena, enlazando pases según las condiciones del toro. No se trata únicamente de acumular movimientos: importan la colocación, el temple, la distancia, el ritmo y la capacidad de dar sentido al conjunto.
Los pases con la mano derecha suelen denominarse derechazos; con la izquierda, naturales. Una tanda reúne varios pases ligados y suele cerrarse con un remate, como el pase de pecho.
¿Qué valora el público?
- Temple: acompasar el engaño a la velocidad de la embestida.
- Mando: orientar y conducir el recorrido del toro.
- Ligazón: enlazar los pases sin perder continuidad.
- Colocación: elegir el terreno y la distancia adecuados.
- Personalidad: imprimir una expresión propia a la faena.
La suerte suprema y los trofeos
La faena concluye con la suerte de matar. Su ejecución influye mucho en la valoración final. Según el reglamento aplicable y el criterio de la autoridad de plaza, la petición del público puede traducirse en trofeos. Las reglas concretas varían entre plazas y territorios.
Un consejo para disfrutar la primera corrida
No intentes entender cada detalle desde el primer toro. Observa cómo cambia la embestida, escucha las reacciones de la plaza y compara la manera en la que cada torero resuelve problemas distintos. Poco a poco, el festejo deja de parecer un código cerrado y empieza a revelar su estructura.
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